Las agencias de viaje online son la mejor opción para los viajes de negocio

Debo confesar que soy una persona chapada a la antigua, y que las agencias de viaje en línea siempre se me hicieron un poco extrañas a mí, como que no podía confiar en ellas completamente. Sin embargo, después de lo que les voy a contar, pueden estar seguros de que no voy a volver a viajar en otro tipo de agencias, ya que tuve una que otra experiencia que no me permitió disfrutar mis viajes a gusto, pues hubo muchas fallas que no me gustaron para nada. En fin, se los contaré.

Todo comenzó un viernes, cuando mi empresa me dijo que tenía que estar en Colombia el siguiente lunes, ya que no podía faltar a una junta que estaba programada para ese día. Mi primer pensamiento fue referente a por qué no me avisaron con anterioridad, pero luego decidí que debía correr a una agencia de viajes, ya que no me daría tiempo de encontrarla abierta si no me apuraba. Como les digo, lo del Internet no era lo mío y eso fue un error.

Apurada, llegué a la agencia y pedí un paquete que incluyera hotel y vuelo redondo para cinco días en Medellín. Como llevaba prisa, no me importó comprar uno que tenía escala en Venezuela, pues pensé que no sería nada demasiado problemático. Así pues, lo compré y me fui a mi casa a arreglarlo todo. Debo mencionar que mi paquete incluía un tour por Medellín, para conocer la ciudad y eso me agradó mucho.

Llegué el domingo al aeropuerto y, a pesar de que me subí al avión sin ningún problema con mi boleto, una de las azafatas no dejaba de insistir que yo no estaba anotada para ese vuelo. Le enseñé mi ticket y tuvo que ir a preguntar a varios lugares, pues no sé por qué, no lograba concebir esa idea. Luego, me enteré por qué. Resulta que la aerolínea había sobrevendido vuelos y que una de sus amigas estaba anotada para el lugar en el que yo estaba sentada. Le dije que lo sentía, pero que yo no tenía intención de moverme, pues había llegado antes y había pagado mi boleto, además de tener una junta importante el viernes, por lo que no me podía retrasar. Supongo que no debo contarles la cara que me hizo esa mujer, pues su amiga se tuvo que quedar en tierra.

Sin embargo, se encargó de saldar la cuenta al momento de llegar a Caracas, donde me informó que me podía quedar en el avión si deseaba, pero se le “olvidó” mencionar que antes tenía que llevar mi maleta a que la revisaran de nuevo, por condiciones del país. Confiada yo, me quedé tranquilamente y, cuando llegué a Medellín, a medianoche, no tenía maleta ni ropa para ir el día siguiente a la junta.

Así pues, me tuve que resignar a que iría en la misma ropa que traía, pues la maleta llegaría unos días después, y no traía nada que ponerme. Me dirigí a mi hotel y casi me da un ataque cuando vi el lugar en el que me habían reservado. A pesar de decir que era de 4 estrellas, juro que no había posibilidad de que ese lugar alcanzara las 2. Era realmente horrible. La típica imagen de que abres una puerta y las cucarachas salen corriendo fue la primera imagen que tuve de mi habitación. Por supuesto, no me importó haber pagado, me fui a uno diferente que agradecí, ya que estaba sumamente cansada y no quería preocuparme también por los insectos.

 

Y si así estuvo la habitación, ya se pueden imaginar también el recorrido que había contratado. Apenas comenzó, yo y otra chica decidimos abandonarlo, pues nos llevaron a barrios realmente feos. Y bueno, mi junta estuvo bien, aunque más que nada porque pude explicar lo que pasó y así no les importó mi vestimenta. Pero ahora, ya sólo usaré agencias de viajes en línea. Definitivamente.