Historia de miedo para los que viajan en cruceros

Personalmente, creo que cualquier medio de transporte que se utilice tiene el riesgo de que algo pueda salir mal y todo pueda terminar en una fatalidad, mientras que existen personas que dicen que esto solamente pasa en los accidentes de avión, de los cuales es casi imposible salir con vida, pero también hay otros que dicen que es más probable que mueras en un accidente de automóvil, pero creo que no hay nadie que piensa siquiera en hundirse dentro de un crucero, y todos sabemos que siempre hay un riesgo de que esto suceda, por lo que creo que no existe tal cosa como un transporte 100% seguro. Creo que soy una persona con mala memoria, pero sí recuerdo cual fue el último incidente que recuerdo dentro de un crucero, mismo que sucedió hace unos 3 años, y todo fue por una verdadera tontería que cometió el capitán, por lo que podemos asegurar que fue un accidente 100% evitable. Si quieres saber un poco más sobre este accidente tan tonto, sigue leyendo.

Antes de comenzar con esta narración, quisiera invitarlos a que vivan la experiencia de tomarse unas vacaciones en un crucero, les puedo asegurar que es algo de lo que no se van a arrepentir, pues se van a relajar como nunca lo hubieran imaginado, si les llama la atención vivir esta experiencia tan relajante, les invito a que entren aquí http://revista.pricetravel.com.mx/cruceros/.

El crucero era llamado Concordia, mismo que iba a salir de tierras italianas, para ser más precisos lo iba a hacer desde el puerto de Cvitavecchia, a las 7 de la noche, pues iba a partir rumbo al mar mediterráneo para dar una semana de descanso a todos los turistas que llevaba a bordo, que superaban las 3200 personas. La persona que era responsable de la embarcación era Francesco Chettino, que era el capitán, y dio órdenes a sus hombres, las cuales siempre quedaron registradas dentro de la caja negra que tenía el bote. Las órdenes que dio el capitán eran de pasar cerca de una isla llamada Giglio, diciéndoles a sus hombres las coordenadas por las cuales debía de pasar la embarcación, pues había cierto riesgo de que chocaran con unas piedras que podían dañar la integridad del bote, y para sorpresa de propios y extraños, eso fue justamente lo que sucedió.

El Concordia se estrelló con las antes mencionadas rocas a 16 nudos de velocidad, y esto trajo consecuencias para la integridad de dicho bote, pues sufrió daños en su parte izquierda, por donde se comenzó a meter el agua, dañando de forma casi inmediata los motores de la embarcación, por lo que el crucero se quedó sin potencia en casi nada de tiempo. La tripulación intentaba hacer todo lo posible para poder arreglar el problema, incluso, intentaron encender los motores de emergencia con los que todo bote cuenta, pero esto fue algo que no sucedió, pues hasta esos motores se habían dañado. Minutos después, a los pasajeros se les hizo la notificación de que había problemas técnicos con el barco, pero que no era nada de qué preocuparse. Tiempo después, la guardia costera italiana llamó a la tripulación, diciéndoles que muchos pasajeros habían estado llamando para pedir ayuda, pero la tripulación dijo que todo estaba bajo control, todo por órdenes del capitán. A escasos minutos de esta llamada, el personal del barco llamó a la guardia costera para pedirles ayuda para remolcar el barco y poder sacar a toda la gente sana y salva, y así comenzó el desalojo.

A la primera oportunidad, el capitán desalojó el barco, incluso, haciéndolo antes que los mismos pasajeros. Como era de esperarse, la autoridad le pidió al capitán que volviera, pero él no lo hizo, a pesar de que las labores de rescate duraron más de dos días.