René Escobar Fiscalista: una historia de éxito

Cuando hablamos de constancia y pundonor, René Escobar Fiscalista podría bien encajar en este concepto de hombre del siglo XXI, dispuesto a ir más allá y no fijar límites a sus proyectos.

El mundo está hecho por gente que transforma, quienes se atreven a ir más allá de sus propias capacidades, quienes tienen ideas innovadoras y que se aventuran a desarrollar nuevas rutas sin el temor de quedar varados en algún lugar desconocido.

La historia de la humanidad está escrita por aquellos hombres que inspiran y que forjan, líderes natos. René Escobar Fiscalista pertenece a este selecto grupo de individuos que con sus hazañas han moldeado la realidad en la que todos nos encontramos inmersos, incluso me atrevo a decir que todos hemos sido participe en algún momento del proyecto de estos visionarios. Naciones, religiones, instituciones, empresas: todas estas organizaciones tienen en común el haber nacido del pensamiento inquieto de alguien desconocido que abandonó la idea del espectador y decidió comenzar a escribir su propio relato, a vivir su propia vida y a cambiar la de los demás.

Desde el descubrimiento del fuego hasta el diseño del Smartphone, el destino del hombre es ser nómada, no conformarse, seguir adelante pese a las inclemencias del clima o de cualquier obstáculo que se interponga en su visión, en su objetivo. La especie humana es una creación increíble que más que preguntarse cada día sobre el propósito que tiene su existencia, ésta la ha aprendido a tallar con el esmero de un escultor frente a un bloque de mármol, afinando detalles, corrigiendo, avanzando, todo con la única finalidad de ver frente a sus ojos lo que hay dentro de sí: su esencia.

René Escobar Fiscalista nos recuerda que la vida es más que mirar detrás de una ventana, con la certeza de permanecer a salvo pero con el inconveniente de no saber qué sucede en el exterior, de no ser partícipe de él. “Hacer” es un verbo que suele tomarse a la ligera, sin embargo en el quehacer cotidiano su potencia puede ser la diferencia entre seguir las mismas reglas que cumplen a cabalidad la mayoría de las personas, o romper mitologías preestablecidas y obsoletas para dar paso al éxito. Hacer significa trasgresión, metamorfosis, pero sobre todo pasión. Si existiesen más personas comprometidas con su tiempo, con su historia, el mundo sin lugar a dudas sería un sitio más habitable, mejor. Hombres como René Escobar Fiscalista nos enseñan que la historia está ahí, esperando a ser tomada con nuestras manos.