René Escobar todavía tiene sueños deportivos

René Escobar, el joven empresario mexicano, cabeza de uno de los despachos de asesoría fiscal más pujantes, tiene un pasado como deportista muy reseñable, trufado de victorias, sobre todo en el horizonte del triatlón.

Hace algunos años que ya no compite profesionalmente. No puede hacerlo, dadas sus obligaciones profesionales y familiares. Pero eso no quiere decir que las gestas deportivas hayan salido para siempre de su vida.

El caso es que la Antártida está en la mente de René Escobar, fiscalista. El Continente blanco. La llamada última frontera: uno de los pocos lugares en el planeta que todavía estimula la imaginación aventurera de la humanidad.

Cualquier persona sensible puede albergar emoción al enterarse de las expediciones modernas que han conquistado y conquistan el Polo Sur.

Cualquiera querría trasladarse a cubierta de aquellos barcos que llegan a la orilla de las estaciones científicas, en los archipiélagos que anuncian la presencia de la Gran Nada blanca. Para después desembarcar, establecer la ruta, los campamentos, y ponerse a andar, a andar, a rifarse el cuerpo a mitad de las condiciones climáticas más difíciles del mundo.

¿O no cualquiera? Bueno, al menos René Escobar sí ha alimentado sus ambiciones con la idea de cruzar a pie la Antártida.

René Escobar es un ejemplo de que la emoción deportiva no se expresa necesariamente a través de una sola vía, y hoy es perfectamente capaz de planear grandes hazañas como la de la Antártida, ¿por qué no? Lo único que ha necesitado, para ello, es una gran condición física, una buena red de amistades conocedoras de la travesía y corazón, mucho corazón aventurero.

“En efecto, la preparación para cruzar el Polo sur a pie es extenuante. Pero yo sé que algún día lo haré. No tengo prisa. Puedo prepararme. Tengo las mejores bases”, confiesa René Escobar. El empresario tiene, sobre todo, disciplina: el mejor punto de partida.